sábado, 9 de agosto de 2008

Requiem por un corazón

Así era ella. Danza vertical, sucesión de movimientos perfectos, quietud en la noche, faro en mi densa niebla. Flor en invierno, siempre tan bella cuando florece, bucle perfecto y continuo que mis ojos admiraban ver.
Así era ella, recuerdo de los momentos pasados mejores de mi vida, silencio entre el ruido, ángel con alas entretejidas del amor. Comitiva de sentimientos que surgían entre las penurias, y ahora requiem de mi corazón. Vacio surge de mi alma, pues mi alma era ella, y tras haberme amputado mis sentidos, mis brazos y mis piernas, tras haberme amputado todo mi ser, no sino otro que ella, muero lentamente esperando el día en el que mis ojos se cierren, y ya no se vuelvan a abrir nunca más.
Cada poro de su cuerpo me seducía, cada gota de sudor me estremecía, cada silencio o palabra que compartía me relajaba, y entre la perfección que el destino me había permitido compartir soñaba con que los segundos se congelaran en el invierno más profundo y súbito que pudiera ocurrir.
Cuando la conocí debí morir, y soñé con el paraiso, y ahora que la última canción ahoga mi ser, y recuerda mi final, debo morir nuevamente para conocer el dolor de la soledad, el infierno, no sino otro que la perdida de tu ser en mi.
Y con este poema digo adiós, pese a que mi cuerpo sigue vivo para escribir un estupido sentimiento, en él, pierdo mi ánima, y sólo el día de San Juan volveré a renacer con el único objeto de pedir mis deseos, de recuperar mi alma, de soñar con que un día la calidez de tu cuerpo se tornara hacia el mio, como antaño ocurrió una vez.
Allá donde vas tus pensamientos, llegan tus pasos, allí donde tu desapareces entre las sombras mis pensamientos deben morir, único sentimiento que puedo comprender, único sentimiento que puede hallar, único hálito que me queda por respirar.
Con estas palabras mientras una canción suena en mis oídos, caduca el tiempo vivido, caduca la flor más bella que nunca ha nacido, requiem por la muerte de mi corazón.

2 comentarios:

duneila dijo...

Cuando lo conocí como ave fenix mis anhelos perdidos anunciaron su regreso y ahora que su escritura ahoga mi ser, cuando todavía habia luz, cuando entre los dedos las briznas de la esperanza clamaban atención y cuando la lucha era necesaria se rindió. Sin una intención, sin una muestra de vigor, simplemente aceptó y fué a caer bajo sus cenizas para evitar mostrar de que está echo el corazon de una ilusión.Allá donde van tus pensamientos, llegan tus pasos, allá donde muere tu alma estoy yo.

romualdo dijo...

Entre susurros él le preguntó que quería, pues su alma no rendía fin ante tal homenaje, y de sus dedos y caricias nació parte de su amor. Ella en silencio, beso su mejilla, y él interrogó ante la duda que era aquello que sucedía, pues su corazón le seguía perteneciendo; y desconociendo, y sin conocer en este momento, ella con su gesto dijo adios, arrebató su alma, rompió su corazón y el con un te quiero vió como el amor de su vida se perdió.
La rendición no es opción para un guerrero, a no ser que antes haya muerto.