lunes, 26 de enero de 2009

Un rio

Fuimos los cuatro, no había nadie. Caminando por las angostas calles de ese pueblo sin ver a nadie más que una entrañable anciana que nos anunciaba los buenos días.
El sol estaba intermitente. El juego de nubes soplando continuas con el viento saciaba el frio ocasionado a la vez que congelaba mi alma.
Seguimos caminando. Surcando las pendientes excavadas por las manos del hombre entre un paraje de incontable belleza natural.
Las paredes se erigían mientras descendíamos el barranco, y al final, el rio con ese color verde que caracteriza las aguas que rugen incesantes en los deshielos de la montaña.
No es un verde normal. Simple relaja el alma, y a la vez tus ojos del mismo color, aunque más intensos enfurecen mi ánima, así como mi ánimo.
Disfruto de tu presencia.
Tu no te das cuenta.
Disimulo con burdas palabras todos los sentimientos que podría alabarte al oído, mientras rezo porque ese instante se prolongue eternamente en el tiempo.
Efímero es el tiempo, y los segundos pasan, y sin mediar más palabra observo el rio que causa una absoluta paz en mi cuerpo. Quiero susurrarte millones de bonitas palabras al oído, quiero regalarte cada rincón de ese paraje no pixelado por fotografía, quiero congerlar el tiempo y con un beso de tus labios sellar ese momento. Pero el rio, alíado de mi timidez, ruge embravecido acallando esos sentimientos. Y tu mientras, con aire distante, disfrutas de la compañia que ha sido otorgada.
Mi aliado sigue su curso infinito. Envidio ser gota de agua para recorrer el cielo y la tierra sin que nadie pueda controlarme, y así, golpeando las paredes que se erigen ante nosotros crea profundidad en los rincones, isletas donde descansar cuando se halle cansado; e impasible con un fuerte grito pasa a nuestro lado.
Tu indiferencia me ahoga.
Tu compañia me deleita.
Toco con la mano el rio, y mi aliado brinda dos emociones: deleite por su constante toque helado, indiferencia al no permanecer quieto a mi lado. Entonces en mi pensamiento, tautología creada. Tu; eres rio, eres agua, eres....mi Cielo y mi Tierra.

4 comentarios:

mar dijo...

Que bonito, a veces quisieramos detener el tiempo y en cambio otras, es el tiempo el que detiene los sentimientos.
Un placer leerte, como siempre.
Un besito y una estrella.
Mar

hargos dijo...

te superas cada dia me encanta un saludo fuerte y largooooooo

Manolo Jiménez dijo...

Bonito blog e interesante. Me pasaré más despacio.

Teresa dijo...

Esa comparación del río y los sentimientos es realmente conmovedora. La timidez, la conformidad, me han dado muchos problemas. El agua no se puede detener por eso es mejor lanzarse al río y nadar, aunque sea contra corriente. Es lo que hago en cuando encuentro la oportunidad.
Si sale mal al menos la timidez habrá encongido.

Un saludo.